
Increíble mañana de domingo que aprovecharon algunos para pescar en la escollera del puerto. Más de 25 grados y flojo viento de poniente.
De paseo por la ciudad en que vivo y sus alrededores.
Soy un tribulete cansado, escéptico y, quizás, algo cínico que reside en Melilla (Mrich).

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